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Las VOCES DE ALERTA son las voces de los atalayas que Dios pone para prevenir a los ciegos, a los negligentes, a los desorientados. Las VOCES DE ALERTA son los gritos despavoridos del pánico y los susurros casi imperceptibles impregnados de amor para otros.
LOS RELIGIOSOS
Religioso, Definición de acuerdo al diccionario de la Lengua Española: Adjetivo. Lo referente o relativo a la religión o a una religión. El que practica una religión. El que pertenece a una orden religiosa. Puede ser usado como sustantivo.
Mateo 7:21 al 23 leemos: “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino del cielo, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo” (v. 21) “Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos fuera demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros?” (v. 22) “Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mi hacedores de maldad”. (v. 23) Y los religiosos dicen todo el tiempo: Señor, Señor…Dios….Dios….Oh Dios…Oh Dios…ay Dios….ay Dios…expresiones comunes éstas cuando están en situación de conflicto o peligro. Pero pasado el peligro sus bocas se declaran fuentes de palabras sucias, y sus personas se declaran agentes de actitudes groseras. Hay en esto una dualidad extraña.
Lucas 16:13 nos dice, en la voz de Jesús mismo, que “nadie puede servir a dos amos”. O se pone el corazón en Dios o en los tesoros temporales…pero no en los dos.
En Lucas 6:46, Jesús nos dice: “¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?”. I Timoteo 6:15 declara a Jesús (el) “…solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores” como también queda establecido en Revelación 17:14 y 19:16.
Tito 1:16 encierra una tremenda sentencia: “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan…”
II Timoteo 3:1 al 8 hace una descripción del carácter de los hombres (religiosos) de los últimos tiempos. El centro o substancia está en el verso 5: “…teniendo apariencia de piedad pero negando la eficacia de ella…” Los religiosos se distinguen por hacer precisamente eso. Estos son los Fariseos de todos los tiempos. (Ver Mateo Cap. 23)
Faltaría el tiempo y el espacio para enlistar todos los versículos que tienen que ver con el tema. Basten los anteriores para llegar a una conclusión válida. Y no es necesario ser doctor en Teología ni haber estudiado para entender, después de meditar en los anteriores pasajes, que es posible tener todas las características externas de un cristiano…¡SIN SERLO! Es aquí donde entra en juego el término “religioso” en el sentido negativo de la palabra.
Millones y millones de budistas, hindúes, musulmanes, y otros tantos millones pertenecientes a muchas otras sectas o religiones, todos SON RELIGIOSOS, pero no necesariamente tienen el Espíritu Santo en ellos. Todos practican ritos y ceremonias CONCERNIENTES A SU RELIGIÓN, pero no necesariamente son el “templo del Espíritu Santo”. No importa el nombre o denominación, basta con que crean para ser llamados “creyentes”, “fieles”, y…”religiosos”. Y entre más apegados a su principios, más religiosos (o devotos) son llamados. ¿Pero están por ello en comunión con Dios? ¿Tienen realmente la guía infalible del Espíritu Santo, prometido a todo creyente y dado a éste desde el mismo instante en que cree y se arrepiente? (Efes. 1:13 y 4:30) ¿Está todo religioso, simplemente por el hecho de ser religioso, en comunión con el único y verdadero Dios? ¡Obviamente no! De hecho, y por desgracia es precisamente al revés: Entre más religiosa sea la persona, podría estar más lejos de Dios.
Abordemos pues el asunto específico concerniente a los que “tienen apariencia de piedad pero niegan la eficacia de ella” (II Tim 3:5) Y a los que tienen su confianza en “dioses” que no salvan, “dioses” que no existen sino en la imaginación del “religioso”; “dioses” que no funcionan ni tienen poder a menos que estén sujetos a una religión o denominación, según el entender de los religiosos mismos. Un “religioso” es más de lo que a simple vista se quiere decir con tal palabra. Y una de las características que no sólo se pasa por alto, sino que se toma como una “virtud” es la de la práctica y defensa del ritualismo y del ceremonialismo en la vida del “creyente”. Entre más apegada sea la persona, mejor “cristiano” se le considera. Pero a la luz de las Escrituras citadas arriba y otras muchas, no necesariamente es verdad. El hombre juzga por las apariencias pero Dios conoce el corazón.
Un “religioso” sin Dios es fácil encontrarlo en todas partes y en todo tiempo. Este personaje es el centro de miles de ABSURDAS Y RIDÍCULAS IMPOSIBILIDADES Y CONTRADICCIONES entre las cuales se cuentan las siguientes:
Un religioso sin Dios es como un león sin garrras y sin dientes. Un cocodrilo desdentado bien lo describe. Es como una mesa con dos patas; como un Goliat en batalla contra David. El religioso sin Dios es como una barca con el fondo lleno de agujeros; como una nube sin agua, un árbol estéril, desarraigado y muerto. Podría pensarse de un religioso sin Dios, como de un espejo empañado que no refleja las imágenes. Viene a la mente el cuadro de un río sin agua. Es como una causa sin adpetos ni caudillo; como un rey sin cetro, súbditos ni trono. Es semejante a una rosa sin perfume o a perfume sin aroma; es como un brazo sin mano o como una mano sin dedos; como una hermosa ave sin alas, como un arco sin flechas o como un cañón sin pólvora y sin balas. Casi, casi, como un viento que no sopla y que jamás se mueve; como un rico sin fortuna, como un escuálido perro ladrando hacia la luna. Es comparable a hermoso ojo sin visión ninguna; comparable a un amo sin esclavos, a una espada sin filo, a semana sin Domingo, a una patria sin frontera, sin escudo y sin bandera. Es como una luz siempre apagada. Es como decir que el ladrón es más que honrado y que aquél que mató no es asesino; es como decir que sobre la tierra no se ha visto ni vereda ni camino. Podemos compararle con un edificio sin cimientos, con una carreta sin ruedas, con un áspid sin veneno, con misterio sin enigma. El religioso que no tiene comunión con Dios porque no tiene al Espíritu Santo en él; es una escala sin peldaños, es un siglo de veinte años. Es el “norte” que está en el “sur” y viceversa. Es una verdad que no es verdad sino mentira, es un amor con substancia de egoísmo. Es como Cristo sin Calvario…¡un sacrificio imaginario!
Hablar de un religioso no salvado, es hablar de un tren sin maquinaria y de un barco fantasma sin capitán y sin timón, paralizado en la bruma del tiempo en alguna obra de arte subrealista. El religioso sin comunión con Dios viene a ser un tornillo sin tuerca o una tuerca sin tornillo. Decir que un religioso sin Dios está en comunión con Dios es como declarar que dos mas dos son diez.
Porque un religioso sin Dios es como un banco sin reservas; es casi como decir que los campos verdes están vestidos de amarillo. El religioso sin Dios es como sal que no tiene sabor, como una casa sin ventanas, como agua sin hidrógeno, como luciérnaga sin luces, como cisterna sin agua. Sí, el religioso sin Dios es como fuego que no arde, como un valiente que es cobarde. En substancia y condición es parecido a una esfera sin arco, a un océano sin oleaje y a una playa sin arena.
El religioso sin Dios es como un ciego sin bastón ni guía. Es una constelación sin estrellas; una galaxia sin planetas. Es una lira sin cuerdas, una lámpara sin luz y sin aceite; es como molino sin muelas. El religioso sin Dios es un libro sin letras, un cráneo sin cerebro, una noche sin tinieblas; es… como un poeta sin musa y sin verso. Es oveja sin pastor, es un fuego sin calor, un astronauta sin nave. ¡Es tan absurdo como decir que la razón no tiene fundamentos!
El religioso sin Dios no tiene nada y es nada, porque nada es lo que temporal es. El religioso que no anida a Cristo en su corazón y por lo tanto no tiene aun la salvación, viene a ser una ABSURDA IMPOSIBILIDAD…como decir que el círculo es sin centro, o como hablar de dígitos sin huellas o cielo sin estrellas. ¿Por qué no decir entonces que el diamante nunca brilla y que los poemas no tienen rima, y las montañas no tienen valle ni tienen cima? Si ésto fuera así, entonces el leopardo no tiene manchas y la zebra es sin rayas y los peces sin agallas. El religioso sin Dios es un panal sin abejas y sin miel, un tribunal sin el juez, un convento sin los monjes; viene a ser pesadilla sin final, un desierto sin oasis, un reloj sin engranajes y un oro que no brilla. Si, un religioso sin comunión con Dios representa un círculo cuadrado y un polígono de un lado; es como tiempo que no pasa y que lo mismo es presente que futuro que pasado. Es como miel amarga y como hiel dulce…el tal es una canción sin notas ni palabras; es como huella dejada en la invisibilidad del viento. Es tan absurdo como querer convencernos de que un infante es un adulto o como decir que un halago es un insulto. Porque si todo lo anterior es cierto, entonces mira con dos ojos el que es tuerto, entonces el cuerdo está demente y el grillado está muy cuerdo; digamos entonces que “cero” es siempre suficiente. Digamos, pues, si la propuesta es buena, que el polvo es capaz de iniciativa inteligente y que el mar sube por los ríos…montaña arriba y que…¡es posible que la muerte viva!
Vaya pues, que al fin somos de acuerdo: Un religioso sin Dios es un ser humano y funciona y es pensante, y algunos son inteligentes, pero sin Dios el tal viene a ser como un cuerpo sin genes. ¡UN CUERPO SIN VIDA ES! ”Porque el cuerpo sin espíritu está muerto…” (Santiago 2:26) así también el religioso sin el Espíritu de Dios en él, MUERTO ES…¡con muerte eterna!
Ten cuidado de no confundir al RELIGIOSO con el CRISTIANO quien siempre lleva en su cuerpo corruptible, la semilla incorruptible de la vida eterna. (I Pedro 1:3 y 4) No confundas al RELIGIOSO con el Cristiano quien ES “el templo del Espíritu de Dios” (I Corint. 6:19) y no es ya más “guarida de demonios”. Porque el Cristiano, no por sus méritos sino por los de Cristo, ha sido “comprado con precio de sangre” (I Corint. 6:20) Sí, con “…la sangre preciosa de un Cordero sin mancha y sin contaminación…”(con la sangre de Cristo Jesús). (I Pedro 1:19) Si por desgracia estuvieres confundido y no supieras con certeza cuál de los dos eres, entonces, lo más seguro es que seas el religioso sin Cristo.
El religioso sin comunión con Dios, sin el Espíritu de Dios, está, espiritualmente hablando, tan lejos del Cristiano, como del este al oeste. Y si su situación no es cambiada antes de su muerte física, quedará para siempre separado de Dios…geográficamente, tan lejos como del este al oeste y en el tiempo, tan lejos como están el principio y el fin de la eternidad…infinitamente separados…trágicamente separados… eternamente separados…
El que busca encuentra. Es alentador poder confirmar con las Sagradas Escrituras: “Y este es el testimonio, que Dios NOS HA DADO vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que TIENE al Hijo, TIENE la vida; el que NO TIENE al Hijo de Dios no tiene la vida. (I Juan 5:11, 12) Vida Eterna es salvación, lo contrario de Muerte Eterna o condenación. La Vida Eterna es un regalo de Dios, por los méritos de Cristo. (Juan 3:16)
Romanos 8:14 declara: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”. Se concluye que los que no son guiados por el Espíritu de Dios NO SON hijos de Dios. (Juan 8:44) “…mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de SER HECHOS hijos de Dios…” (Juan 1;12)
¡Pero sabemos que Dios no condena a Sus hijos! Ni a los que no son Sus hijos, sino que éstos ya son condenados por no creer en la salvación gratuita obtenida solamente por los méritos de Cristo. (Juan 3:16 al 18)
“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”. (Lucas 15:7)
“Porque la paga del pecado es muerte
mas la dádiva de Dios es vida eterna en
Cristo Jesás, Señor nuestro”
Romanos 6:23
Vida Eterna, Don de Dios
En tu viaje al cementerio
haz un alto en El Calvario
y permite que El Vicario
ponga fin al cautiverio
que en tu débil carne anida
y a tu alma da pelea.
Antes que tu muerte sea
ven a Cristo por la vida,
pues la vida es un regalo,
don de Dios en gozo pleno;
y no es solo del que es “bueno”
mas primero del que es malo.
“...los sanos no tienen necesidad
de médico sino los enfermos...”
Mateo 9:12